Me encantas cuando estas tapado,
porque eres el pregonero de mi conciencia.
Llevándome por un camino encapotado,
con pasos de infinita inocencia.
Y cae tu primera gota,
Y cae tu primera gota,
como la primera palabra que surge de mi imaginación.
Y en tu suelo mojado brota una nota,
con reglas rotas de razón.
El tiempo ya no dice nada,
El tiempo ya no dice nada,
los segundos cabalgan bajo tu mirada.
Y el silencio que dibujas en tu manto,
me regala la magia de este momento.



