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martes, abril 03, 2012

Los sonidos del bosque




Un rey mandó a su hijo a estudiar a un templo de un gran maestro
con el objetivo de prepararlo para que sea una gran persona.

Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó sólo hacia el bosque.
El tendría que regresar un año después, con la tarea de describir
todos los sonidos del bosque.

Cuando el príncipe regresó al templo al cabo de un año,
el maestro le pidió que describiera todos los sonidos que había podido
oír.

Entonces dijo el príncipe:

"Maestro, pude oír el canto de los pájaros, el ruido de las hojas,
el revoloteo de los picaflores, la brisa acariciando las hierbas,
el zumbido de las abejas, el sonido del viento surcando los cielos".

Y al terminar su relato, el maestro le pidió que regresara al bosque
para oír más, todo lo que fuera posible.

Intrigado, el príncipe obedeció la orden del maestro, pensando:
"No entiendo, yo ya distinguí todos los sonidos del bosque..."

Pasó días y noches enteras en soledad oyendo, oyendo, oyendo..
pero no consiguió distinguir nada nuevo,
además de aquello que le había dicho al maestro.

Sin embargo, una mañana, comenzó a distinguir sonidos vagos,
diferentes a todo lo que había oído antes.

Y cuanta más atención prestaba, los sonidos se volvían más claros.
Una sensación de encanto envolvió al muchacho.

Pensó: "Esos deben ser los sonidos que el maestro quería que oyera..."
Y sin prisa, permaneció allí oyendo y oyendo, pacientemente.

Quería estar seguro de que estaba en el camino correcto.
Cuando volvió al templo, el maestro le preguntó qué más había podido oír.
Paciente y respetuosamente el príncipe le dijo:

"Maestro, cuando presté atención pude oír
el inaudible sonido de las flores abriéndose,
el sonido del sol saliendo y calentando la tierra
y el de las hierbas bebiendo el rocío de la noche..."

El maestro sonriendo, asintió con la cabeza en señal de aprobación, y dijo:

"Oír lo inaudible es tener la calma necesaria para convertirse
en una gran persona".

Extraido: Internet (http://el-adagio.blogspot.com.es/), autor desconocido.

Dia de lluvia



Me encantas cuando estas tapado, 
porque eres el pregonero de mi conciencia. 
Llevándome por un camino encapotado, 
con pasos de infinita inocencia.



Y cae tu primera gota, 
como la primera palabra que surge de mi imaginación. 
Y en tu suelo mojado brota una nota, 
con reglas rotas de razón.



El tiempo ya no dice nada, 
los segundos cabalgan bajo tu mirada. 
Y el silencio que dibujas en tu manto,
me regala la magia de este momento.

La Riqueza




Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito  que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.
Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregun­ta a su hijo:

Padre: - ¿Qué te pareció el viaje?

Hijo: - Muy bonito, papa

Padre: - ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?

Hijo: - Si

Padre: - ¿Y qué aprendiste?

Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mi­tad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:

- Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos lle­gar a ser!!!


Extraido: Internet, autor desconocido

jueves, marzo 29, 2012

Palabras



Dueñas de mi inspiración,
reinas del blanco de mi papel.
Conductoras de los sentimientos de mi corazón,
viajando por una infinita torre de Babel.

 
Perfiladas con un lápiz lleno de imaginación,
con tinta de mis adentros.
Concediendo momentos de conversación,
al alma que viaja por mis sueños.

 
Artistas de un lienzo escrito en una habitación,
perdido en las sabanas de su tranquilidad.
Robándole al tiempo su razón,
regalando poesía llena de felicidad.




sábado, enero 14, 2012

El cuento dentro del cuento




Hacía meses que vivía asustado por terribles pensamientos de aniquilación que lo atormentaban... sobre todo en las noches.

Se acostaba temiendo no ver el amanecer del día siguiente y no conseguía dormirse hasta que el sol despuntaba, a veces apenas una hora antes de tener que levantarse para ir a su trabajo.
Cuando supo que El Iluminado pasaría la noche en las afueras del pueblo, se dio cuenta de que tenía en sus manos una oportunidad única, ya que no era frecuente que los viajeros pasaran-, ni siquiera cerca, de ese poblado perdido entre las montañas de Caldea.

La fama precedía al misterioso visitante, y aunque nadie lo había visto, se decía que el maestro tenía las respuestas a todas las preguntas. Por eso esa madrugada, sin que ninguno de su casa lo notara, lo fue a ver a la tienda que —le habían avisado— había armado junto al río.
Cuando llegó, el sol recién había terminado de separarse del horizonte.
Encontró al Iluminado meditando.
Esperó respetuosamente unos minutos hasta que el maestro notó su presencia En ese momento, y como si lo estuviera esperando, giró hacia él y con una plácida expresión, lo miró a los ojos en silencio.

-Maestro, ayúdame —dijo el hombre. Pensamientos terribles asaltan mis noches y no tengo paz ni ánimo para descansar y disfrutar de las cosas que vivo. Dicen que tú lo resuelves todo.Ayúdame a escapar de esta angustia...

El maestro sonrió y le dijo:

-Te contaré un cuento:

"...Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos. Pero a poco de llegar allí, se cruzó con la muerte que lo miró fijamente a los ojos.
El criado empalideció del susto y salió corriendo, dejando tras de sí las compras y la muía. Jadeando, llegó a casa de su amo:

-¡Amo, amo! Por favor, necesito un caballo y algo de dinero para salir ya mismo de la ciudad... Si salgo ahora mismo quizá llegue a Tamur antes del anochecer... por favor amo, ¡por favor...!
El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente pedido y el criado le contó a borbotones su encuentro con la muerte.

El dueño de casa pensó un instante y, alargándole una bolsa de monedas, le dijo:

-Bien, sea. Vete. Llévate el caballo negro que es el más veloz que tengo.

-Gracias, amo —dijo el sirviente y, tras besarle las manos, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacia la ciudad de Tamur.

Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado hombre caminó hacia el mercado buscando a la muerte.

-¿Por qué asustaste a mi sirviente? —le preguntó en cuanto la vio.
-¿Asustarlo yo? —preguntó la muerte.

-Sí —dijo el hombre rico—, él me dijo que hoy se cruzó contigo y lo miraste amenazante.

-Yo no lo miré amenazante —dijo la muerte—, lo miré sorprendida. No esperaba verlo aquí esta tarde, porque se supone que tengo que recogerlo en Tamur ¡esta noche!"

-¿Entiendes? —preguntó.

-Claro que entiendo, maestro, intentar escapar de los malos pensamientos es salir a buscarlos. Huir de la muerte es ir a su encuentro.

-Así es.

-Tengo tanto que agradecerte, maestro... —dijo el hombre. Siento que desde esta misma noche dormiré tan tranquilo recordando este cuento que me levantaré sereno cada mañana...

-Desde esta noche... —interrumpió el anciano—, no habrá más mañanas.

-No entiendo —dijo el hombre.

-Entonces... no entendiste el cuento. El hombre, sorprendido, miró al Iluminado y vio que la expresión de su cara ya no era la misma...

Extraido: Cuentos para pensar, Jorge Bucay

domingo, noviembre 20, 2011

La razón del silencio


El rincón del silencio camina de nuevo,
La alegría de las miradas de tu castillo ha caído.
El horizonte se ve vencido por el tiempo,
Su dueño te ha llevado y el silencio a ganado.


Atrás queda tu mirada de ilusión,
Tu llamada a la mujer que tiene tu corazón.
Rota la voz del dolor a tu partir del amanecer,
Y miles de momentos compartidos en infinito querer.

Y con tu silencio llega el frío,
Abriendo su abrigo de incomprensión.
Ahora comienzas un nuevo camino viejo amigo,
Como el que me viste tu comenzar hace ya años contigo.


Que, donde tu corazón te lleve ahora, nunca te falte amor,
Que los recuerdos que te llevas nunca te dejen de dar calor.
Descansa y vive viejo compañero,
Y que tu imagen camine siempre de la mano del recuerdo.

martes, octubre 25, 2011

Cuento Sabio





Cierta vez en un antiguo monasterio un discípulo consternado,
porque sus compañeros, sus condiscípulos, se dividían en opiniones sobre el,
algunos buenas… otras malas, a veces unos lo criticaban,
a veces los otros lo elogiaban.
Y en verdad este joven muchacho subía y bajaba en sus estados de ánimo
según la opinión de sus compañeros.


Cierta vez caminando por los jardines del monasterio vio a uno de los viejos maestros,
que daba sus enseñanzas transitando por allí. Se acerco, se puso a su lado, y le dijo:


- Maestro, un grupo de condiscípulos suele elogiarme ante mis actos,
y yo me siento pleno.

- ¿El otro grupo?- dijo el sabio maestro.
- El otro grupo me critica, el otro grupo me denosta, el otro grupo me subestima.
- ¿Y que te sucede muchacho?- pregunto el sabio.
- Caigo a lo más profundo, pierdo la confianza en mí.

El joven al decir esto espero una respuesta del maestro.
El maestro lo miro, siguió caminado, el muchacho siguió a su lado,
de repente el anciano se detuvo dio media vuelta lo miro a los ojos y le dijo:


- Ve al cementerio.
- ¿Al cementerio?- pregunto asombrado el muchacho.
- Si, ahora mismo ve al cementerio… llega hasta la mitad,
observa todas las tumbas y entonces ponte a proferir insultos a los muertos.

- ¿A los muertos?- pregunto aun más asombrado el joven.
- Si, a los muertos… Es mi orden, ejecútala ahora mismo.

El muchacho fue al cementerio, llego al centro del cementerio y mirando a las tumbas,
comenzó a insultar a los muertos, de una y otra manera… y cuando termino, regreso.

Encontró a su maestro en el mismo lugar y le explico lo sucedido.

- ¿Y que sucedió?
¿Qué dijeron los muertos ante tus insultos? – preguntó el sabio maestro.

- Nada, ¿Que iban a decir?
- Entonces regresa – dijo el sabio.
- ¿Regresar? – pregunto el joven sin entender le que sucedía.
- ¡Si! regresa al mismo lugar, observa las mismas tumbas,
y comienza a lanzar elogios a todos los muertos…
Las mejores palabras que puedas encontrar en tu boca, díselas.


Y así hizo el discípulo, fue hasta allí…
No comprendiendo el mensaje del maestro, y cuando hubo terminado todo lo indicado, regreso.
Y nuevamente lo encontró.


- ¿Y que respondieron ellos ante tanta alabanza? – dijo el maestro.
- Nada respondieron…. ¡Si están muertos! - contesto el joven.

- Entonces… Se como los muertos – dijo el sabio
- Que ni el elogio de los vivos te ensalce, que ni la crítica de los vivos te rebaje…
Se como los muertos…


No te bambolees como un junco ante el viento por la opinión de los demás,
no permitas que los demás con su vara midan tus actitudes.
¿Quiénes son los otros? sino mas que tus pares…
¿Quiénes son ellos? sean quien sean para determinar si te cabe un elogio,
si te cabe una critica.
Pero ¿Quién eres tu? para consumir todo lo que venga de afuera dejando
de lado tu propia opinión sobre ti…
Mira hacia adentro, encuéntrate, defínete, ¡y se vos! por sobre todas las cosas…

Autor: Daniel Martinez, Decisiones

martes, octubre 18, 2011

Maestra ¿Que es el amor?



Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:

- Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
- Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.
El primer alumno respondió:
- Yo traje esta flor… ¿no es bonita?
A continuación, otro alumno dijo:
- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?
Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.
Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.
La maestra se dirigió a ella:
- Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?
La criatura, tímidamente, respondió:
- Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí…
Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?
La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.
El amor es algo que se siente. Hay que tener sensibilidad para vivirlo

Extraido: Internet, anonimo. (http://educamosjuntoscuentos.blogspot.com/)

A tu lado



Un enigma tras otro en el camino,

En cada árbol un mensaje.

Detenerse una opción,

Si madurar uno quiere.


¿Qué destino es el correcto?,

¿Qué palabras son las indicadas?

Porque cada desvío,

Es una nueva vida que vivo.


Sostengo mi brújula, que es tu mano,

Y tus palabras son mi conciencia.

La vida me deja muchas opciones a mi lado,

Tenerte, a mi lado, mi mayor inteligencia.

El escorpión y la rana




Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo:
—Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda…
—¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser.
—No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón, te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma:
—Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:
—Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río. El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.
Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle:
—No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:
—Lo siento ranita. Es mi naturaleza, es mi esencia, no he podido evitarlo, no puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme.
Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.
Extraido: Wikipedia, atribuido a Esopo

lunes, octubre 17, 2011

El maestro Sufi





El Maestro sufi contaba siempre una parola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma…

- Maestro, lo encaró uno de ellos una tarde.

- Cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado…

- Pido perdón por eso. Se disculpó maestro Permíteme que en señal de reparación te convide con una rica manzana.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu manzana yo mismo. Me permites?

- Sí muchas gracias dijo el discípulo.

-Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te la corte en trozos para que te sea más cómodo?…

- Me encantaría.. Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro…

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte…

- Permíteme que te la mastique antes de dártela…

- No maestro. No me gustaríaque hicieras eso! Se quejó el sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento… seríacomo darles a comer una fruta masticada.

Extraido: Anonimo, internet http://www.creceroperecer.com/2007/03/09/el-maestro-sufi-2/

sábado, septiembre 24, 2011

La noche




Desvelada la noche que la musica me acompaña,
retrocediendo con mis manos tus sueños.
Deshojando los sentimientos hasta la mañana,
sabores de miel cada uno de los momentos.

El sentido sin ser marcado por el tiempo,
la aventura de un explorador ciego.
El silencio forma parte de nuestra dulzura,
y el viaje interminable a un utopico firmamento.

Interminables letras de luna,
regadas con la luz de la magia.
Interminables gestos de cariño,
regados por dos enamorados desde el infinito.