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lunes, octubre 15, 2012

En manos del destino




     Un gran general, llamado Nobunaga, había tomado la decisión de atacar al enemigo, a pesar de que sus tropas fueran ampliamente inferiores en número. Él estaba seguro que vencerían, pero sus hombres no lo creían mucho. En el camino, Nobunaga se detuvo delante de un santuario Shinto. Declaró a sus guerreros:
 
-Voy a recogerme y a pedir la ayuda de los kamis. Después lanzaré una moneda. Si sale cara venceremos, si sale cruz perderemos. Estamos en las manos del destino.

Después de haberse recogido unos instantes, Nobunaga salió del templo y arrojó una moneda. Salió cara. La moral de las tropas se inflamó de golpe. Los guerreros, firmemente convencidos de salir victoriosos combatieron con una intrepidéz tan extraordinaria que ganaron la batalla rápidamente.

Después de la victoria, el ayuda de campo del general le dijo:
-Nadie puede cambiar el destino. Esta victoria inesperada es una nueva prueba.

-¿Quién sabe? -respondió el general, al mismo tiempo que le enseñaba una moneda... trucada, que tenía cara en ambos lados.

Extraido: Internet, http://www.kenwakai.org/koan.htm

domingo, octubre 07, 2012

Atardecer





Con un bocado al atardecer,
Refugiado en música de sentimientos.
Fluyen palabras en una cascada de recuerdos,
Bajo un escenario dueño de mi ser.

Dulce brisa de pinceladas terciopelo,
reflejos encendidos bajo letras en armonía.
Momento de utopía en un reino eterno,
libertad para una imaginación de fina arena.

Muerde mi pluma, una vez más la poesía,
Regalándome un camino, un viaje.
Susurrando a fuego de melodía,
Mostrándome la magia de la calle.


martes, septiembre 18, 2012

Sabor calma



Mis manos rozan el aire que me rodea,
escondiendo y robandodole los minutos al tiempo.
Cediendo el trono de este momento,
a una imaginación bohemia.

Me dejo llevar por los susurros de mi corazon,
desnudando los sentimientos.
Me dejo llevar sin la razón,
liberando un sinfin de palabras y recuerdos.

Me rodeo de movimiento sin moverme,
escribo en una hoja de sueños invisible.
Disfruto de este magico momento,
porque yo soy su dueño, y no  el tiempo.

domingo, agosto 26, 2012

La Luciernaga y la serpiente




     Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.

Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía… Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:

¿Puedo hacerte tres preguntas?

- No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar, contestó la serpiente…!!

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga

- No, contestó la serpiente…!!!

- ¿Yo te hice algún mal ? dijo la luciérnaga

- No, volvió a responder la serpiente.

- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?

- ¡¡¡Porque no soporto verte brillar…!!!Moraleja

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie?
Sencillo es de responder…
Porque no soportan verte brillar……!!!!

Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte… porque tu luz seguirá intacta.

Tu esencia permanecerá, pase lo que pase…..

Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores!!

Autor: Extraido de internet, reflexionemostodos.blogspot.com.es

viernes, junio 01, 2012

El cielo




Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tresmurieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...)
La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde manaba agua cristalina.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada. 

- Buenos días.

- Buenos días -respondió el guardián.

-¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

- Esto es el Cielo.

- Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos.

- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.

- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...

- Lo siento mucho -dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía. 

- Buenos días -dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

- Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro. 

- Hay una fuente entre aquellas ocas -dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber tanta agua como queráis. 

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre. 

- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió 

- A propósito ¿Cómo se llama este lugar?
- Esto es el Cielo. 

- ¿El Cielo? ...Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo, era el Infierno, contestó el guardián. 

El caminante quedó perplejo. 

- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe de provocar grandes confusiones!
- ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos...

Autor: Paulo Coelho

miércoles, abril 25, 2012

El arbol confundido




     Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

      Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era."
Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. "¿Ves que fácil es?"
No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves que bellas son?"

      Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: "No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho desapareció. 

    ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió... Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: 

     "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...
Tienes una misión "Cúmplela". 

     Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Y tú... ¿dejas crecer el roble que hay en ti?
En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.
No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.

Extraido: Internet (http://cosasksolomegustanami.blog.com.es/)

Huelva


Arte en tus mágicas calles,
locura de aire de tus marismas.
Contigo la ilusión de tus gentes,
música en los bares con guitarras.


Tu recuerdo viaja por mi mente,
paseos acariciando tu atardecer.
Los candados de sueños en tu puente,
el tiempo rendido en tu plaza de la Merced.


Arropan tus muros la libertad,
regalándome momentos bañados de serenidad.
En tus páginas  cuentan las palabras y no la velocidad,
por eso, al recordarte, me lleno de felicidad.

domingo, abril 22, 2012

La princesa de fuego




Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.

Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola prensencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".
Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días.

Autor:  Pedro Pablo Sacristan

Caminando


La magia de lo que importa,
la caricia de un mar de risas.
Es la estrella que marca mi vida,
navegando por el atardecer de las marismas.

Pintas con mil miradas mi cielo,
dando pinceladas de sentimiento.
Artista de corazón sincero,
que caminas de la mano, con el amor eterno.

Y nuestro camino sigue creciendo,
abriendo ventanas de ilusiones a su vera.
Y, te lo confieso soñando,
me encanta caminar contigo a la luna llena.


martes, abril 03, 2012

¿Quién es más estúpido?


 
El viejo sabio salía del agua chorreando y sus discípulos, sentados en la orilla, reían, burlándo­se de él porque le habían visto tropezar en las piedras y caer al río. El sabio les miraba con semblante severo, parecía enojado, lo que hizo redoblar las risas. Le vieron desnudarse, encen­der un fuego y poner su ropa a secar.
Para aquellos jóvenes, que seguían las ense­ñanzas de su maestro cada día, verle caer en el agua había sido una revelación.
Sin decir una palabra, el sabio volvió a po­nerse la ropa en cuanto estuvo seca y, siempre en silencio, saltó al río y lo cruzó, haciendo signos a sus discípulos de que le siguiesen.
¿Qué tenían que hacer? ¿Iba el maestro, se­gún su costumbre, a enseñarles una lección pro­funda? Cada uno de ellos a su vez saltó al agua y llegó a la otra orilla.
Entonces el sabio les preguntó sonriendo:
¿Quién es más estúpido, el que tropieza o el que no hace más que seguir?
Extraido: Internet, autor (Fun Chang)

Los sonidos del bosque




Un rey mandó a su hijo a estudiar a un templo de un gran maestro
con el objetivo de prepararlo para que sea una gran persona.

Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó sólo hacia el bosque.
El tendría que regresar un año después, con la tarea de describir
todos los sonidos del bosque.

Cuando el príncipe regresó al templo al cabo de un año,
el maestro le pidió que describiera todos los sonidos que había podido
oír.

Entonces dijo el príncipe:

"Maestro, pude oír el canto de los pájaros, el ruido de las hojas,
el revoloteo de los picaflores, la brisa acariciando las hierbas,
el zumbido de las abejas, el sonido del viento surcando los cielos".

Y al terminar su relato, el maestro le pidió que regresara al bosque
para oír más, todo lo que fuera posible.

Intrigado, el príncipe obedeció la orden del maestro, pensando:
"No entiendo, yo ya distinguí todos los sonidos del bosque..."

Pasó días y noches enteras en soledad oyendo, oyendo, oyendo..
pero no consiguió distinguir nada nuevo,
además de aquello que le había dicho al maestro.

Sin embargo, una mañana, comenzó a distinguir sonidos vagos,
diferentes a todo lo que había oído antes.

Y cuanta más atención prestaba, los sonidos se volvían más claros.
Una sensación de encanto envolvió al muchacho.

Pensó: "Esos deben ser los sonidos que el maestro quería que oyera..."
Y sin prisa, permaneció allí oyendo y oyendo, pacientemente.

Quería estar seguro de que estaba en el camino correcto.
Cuando volvió al templo, el maestro le preguntó qué más había podido oír.
Paciente y respetuosamente el príncipe le dijo:

"Maestro, cuando presté atención pude oír
el inaudible sonido de las flores abriéndose,
el sonido del sol saliendo y calentando la tierra
y el de las hierbas bebiendo el rocío de la noche..."

El maestro sonriendo, asintió con la cabeza en señal de aprobación, y dijo:

"Oír lo inaudible es tener la calma necesaria para convertirse
en una gran persona".

Extraido: Internet (http://el-adagio.blogspot.com.es/), autor desconocido.

Dia de lluvia



Me encantas cuando estas tapado, 
porque eres el pregonero de mi conciencia. 
Llevándome por un camino encapotado, 
con pasos de infinita inocencia.



Y cae tu primera gota, 
como la primera palabra que surge de mi imaginación. 
Y en tu suelo mojado brota una nota, 
con reglas rotas de razón.



El tiempo ya no dice nada, 
los segundos cabalgan bajo tu mirada. 
Y el silencio que dibujas en tu manto,
me regala la magia de este momento.

La Riqueza




Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito  que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.
Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregun­ta a su hijo:

Padre: - ¿Qué te pareció el viaje?

Hijo: - Muy bonito, papa

Padre: - ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?

Hijo: - Si

Padre: - ¿Y qué aprendiste?

Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mi­tad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:

- Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos lle­gar a ser!!!


Extraido: Internet, autor desconocido

jueves, marzo 29, 2012

Palabras



Dueñas de mi inspiración,
reinas del blanco de mi papel.
Conductoras de los sentimientos de mi corazón,
viajando por una infinita torre de Babel.

 
Perfiladas con un lápiz lleno de imaginación,
con tinta de mis adentros.
Concediendo momentos de conversación,
al alma que viaja por mis sueños.

 
Artistas de un lienzo escrito en una habitación,
perdido en las sabanas de su tranquilidad.
Robándole al tiempo su razón,
regalando poesía llena de felicidad.




sábado, enero 14, 2012

El cuento dentro del cuento



Hacía meses que vivía asustado por terribles pensamientos de aniquilación que lo atormentaban... sobre todo en las noches.

Se acostaba temiendo no ver el amanecer del día siguiente y no conseguía dormirse hasta que el sol despuntaba, a veces apenas una hora antes de tener que levantarse para ir a su trabajo.
Cuando supo que El Iluminado pasaría la noche en las afueras del pueblo, se dio cuenta de que tenía en sus manos una oportunidad única, ya que no era frecuente que los viajeros pasaran-, ni siquiera cerca, de ese poblado perdido entre las montañas de Caldea.

La fama precedía al misterioso visitante, y aunque nadie lo había visto, se decía que el maestro tenía las respuestas a todas las preguntas. Por eso esa madrugada, sin que ninguno de su casa lo notara, lo fue a ver a la tienda que —le habían avisado— había armado junto al río.
Cuando llegó, el sol recién había terminado de separarse del horizonte.
Encontró al Iluminado meditando.
Esperó respetuosamente unos minutos hasta que el maestro notó su presencia En ese momento, y como si lo estuviera esperando, giró hacia él y con una plácida expresión, lo miró a los ojos en silencio.
-Maestro, ayúdame —dijo el hombre. Pensamientos terribles asaltan mis noches y no tengo paz ni ánimo para descansar y disfrutar de las cosas que vivo. Dicen que tú lo resuelves todo.Ayúdame a escapar de esta angustia...
El maestro sonrió y le dijo:
-Te contaré un cuento:
"...Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos. Pero a poco de llegar allí, se cruzó con la muerte que lo miró fijamente a los ojos.
El criado empalideció del susto y salió corriendo, dejando tras de sí las compras y la muía. Jadeando, llegó a casa de su amo:
-¡Amo, amo! Por favor, necesito un caballo y algo de dinero para salir ya mismo de la ciudad... Si salgo ahora mismo quizá llegue a Tamur antes del anochecer... por favor amo, ¡por favor...!
El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente pedido y el criado le contó a borbotones su encuentro con la muerte.
El dueño de casa pensó un instante y, alargándole una bolsa de monedas, le dijo:
-Bien, sea. Vete. Llévate el caballo negro que es el más veloz que tengo.
-Gracias, amo —dijo el sirviente y, tras besarle las manos, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacia la ciudad de Tamur.
Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado hombre caminó hacia el mercado buscando a la muerte.
-¿Por qué asustaste a mi sirviente? —le preguntó en cuanto la vio.
-¿Asustarlo yo? —preguntó la muerte.
-Sí —dijo el hombre rico—, él me dijo que hoy se cruzó contigo y lo miraste amenazante.
-Yo no lo miré amenazante —dijo la muerte—, lo miré sorprendida. No esperaba verlo aquí esta tarde, porque se supone que tengo que recogerlo en Tamur ¡esta noche!"
-¿Entiendes? —preguntó.
-Claro que entiendo, maestro, intentar escapar de los malos pensamientos es salir a buscarlos. Huir de la muerte es ir a su encuentro.
-Así es.
-Tengo tanto que agradecerte, maestro... —dijo el hombre. Siento que desde esta misma noche dormiré tan tranquilo recordando este cuento que me levantaré sereno cada mañana...
-Desde esta noche... —interrumpió el anciano—, no habrá más mañanas.
-No entiendo —dijo el hombre.
-Entonces... no entendiste el cuento. El hombre, sorprendido, miró al Iluminado y vio que la expresión de su cara ya no era la misma...
Extraido: Cuentos para pensar, Jorge Bucay